Preguntas Frecuentes
A continuación te ofrecemos las preguntas y dudas más frecuentes de nuestros amigos y clientes y sus respuestas.
También te ofrecemos unos manuales básicos para el mantenimiento y cuidado de tu acuario, ya sea de agua fría, de agua tropical o marino.
Te recomendamos echarles un vistazo ya que te pueden ser de gran ayuda en las primeras semanas de tener tu acuario.
Guía de Mantenimiento del Acuario
Ubicación y número de peces
El lugar ideal para ubicar nuestra pecera debe ser un sitio luminoso pero sin que reciba la luz directa del sol para evitar que el agua de la pecera se sobrecaliente.
La estancia debe cumplir con una temperatura lo más estable posible durante el día y la noche. Durante los meses de verano la habitación deberá ser lo más fresca posible.
El número máximo de peces que pueden vivir en una pecera es de un ejemplar por cada 5 litros de capacidad. Si aumentamos dicho número es muy posible que tengamos problemas de falta de oxígeno y que el agua se contamine demasiado para lo que puedan tolerar los peces.
Un pequeño filtro nos puede ayudar a mantener los valores de oxígeno y la calidad de agua correctos durante más tiempo, pero en ningún caso será una excusa para sobrepasar la población máxima antes indicada.
Decoración de la pecera
Sólo decoraremos nuestra pecera con gravilla y ornamentos especialmente indicados para su uso en acuarios.
La decoración debe ser mínima y sencilla para no restar espacio a nuestros peces y a su vez que les pueda ofrecer refugio cuando busquen un lugar resguardado donde descansar o esconderse.
Cuidado diario
Alimentar a los peces una vez al día con un pequeño pellizco de alimento, suficiente para que se lo coman en uno o dos minutos. Evitaremos que pasado este tiempo queden restos de alimento ya que si no, el agua se ensuciará rápidamente. De ser así, en futuras ocasiones disminuiremos la cantidad de alimento. Un día a la semana haremos ayunar a nuestros peces (por ejemplo los domingos).
Controlar la salud de los peces. Estos deben comer con ganas y ser activos. Peces con las aletas replegadas o desgarradas, con manchas o sin brillo sobre sus escamas y poca actividad pueden ser víctimas de alguna enfermedad. De sospechar tal caso contacta con nosotros para que podamos asesorarte específicamente.
Cada 2 o 3 días
Realizaremos el cambio de agua de nuestra pecera teniendo una hora antes lista el agua nueva. La prepararemos en un cubo y con la cantidad de acondicionador indicado por el fabricante. Durante esa hora el producto actuará sobre el cloro del agua y esta tomará la temperatura ambiente, que será la misma de la pecera. Así evitaremos cambios bruscos de temperatura que puedan estresar a nuestros peces y hacer que enfermen.
Cambiaremos la mitad del agua de nuestra pecera con el agua que tenemos preparada en el cubo aparte sin sacar a los peces de la pecera.
Según sea necesario, en uno de estos cambios podemos limpiar a fondo nuestra pecera. Para ello retiraremos la mitad del agua en un cubo limpio donde también dejaremos los peces. El agua restante la desechamos y aprovechamos que la pecera está vacía para limpiar los cristales de posibles algas y restos de cal. La limpieza la realzaremos SOLO con agua del grifo sin ningún tipo de detergente
y con un pedazo de bayeta nueva, que reservaremos para esta tarea. También podemos pasar por agua la gravilla y los elementos decorativos.
Finalizada la limpieza reponemos el agua reservada junto a los peces y rellenamos como de costumbre con el agua previamente acondicionada.
Ubicación de la pecera
El lugar ideal para ubicar nuestra pecera debe ser un sitio luminoso pero sin que reciba la luz directa del sol para evitar que el agua de
la pecera se sobrecaliente.
La estancia debe cumplir con una temperatura lo más estable posible durante el día y la noche. Durante los meses de verano la habitación deberá ser lo más fresca posible.
El número máximo de peces que pueden vivir en una pecera es de un ejemplar por cada 5 litros de capacidad. Si aumentamos dicho número es muy posible que tengamos problemas de falta de oxígeno y que el agua se contamine demasiado para lo que puedan tolerar los peces.
El filtro nos ayudará a mantener los valores de oxígeno y la calidad de agua correctos durante más tiempo, pero en ningún caso será una excusa para sobrepasar la población máxima antes indicada.
Decoración de la pecera
Sólo decoraremos nuestra pecera con gravilla y ornamentos especialmente indicados para su uso en acuarios.
La decoración debe ser mínima y sencilla para no restar espacio a nuestros peces y a su vez que les pueda ofrecer refugio cuando busquen un lugar resguardado donde descansar o esconderse.
Cuidado diario
Alimentar a los peces una vez al día con un pequeño pellizco de alimento, suficiente para que se lo coman en uno o dos minutos.
Evitemos que pasado este tiempo queden restos de alimento ya que si no, el agua se ensuciará rápidamente. De ser así, en futuras ocasiones disminuiremos la cantidad de alimento. Un día a la semana haremos ayunar a nuestros peces (por ejemplo los domingos).
Controlar la salud de los peces. Estos deben comer con ganas y ser activos. Peces con las aletas replegadas o desgarradas, con manchas o sin brillo sobre sus escamas y poca actividad pueden ser víctimas de alguna enfermedad. De sospechar tal caso contacta con nosotros para que podamos asesorarte específicamente.
Rellenar el agua que se ha evaporado con agua destilada apta para acuarios hasta llegar al nivel habitual. Cuidado que hay algunas garrafas que se venden perfumadas para planchar. Estas últimas no servirían. También podemos utilizar agua de ósmosis (nunca agua que provenga de un descalcificador).
Cada 2 semanas
Ya que disponemos de un filtro en nuestra pecera, realizaremos el cambio de agua teniendo una hora antes lista el agua nueva. La
prepararemos en un cubo, que no usaremos para otras tareas de limpieza para que no queden restos de productos químicos, y con la
cantidad de acondicionador indicada por el fabricante. Durante esa hora el producto actuará sobre el cloro del agua y esta tomará la
temperatura ambiente, que será la misma de la pecera. Así evitaremos cambios bruscos de temperatura que puedan estresar a
nuestros peces y enfermarlos.
Cambiaremos la mitad del agua de nuestra pecera con el agua que tenemos preparada en el cubo aparte sin sacar a los peces de la
pecera.
Según sea necesario, en uno de estos cambios podemos limpiar a fondo nuestra pecera. Para ello retiraremos la mitad del agua en un
cubo limpio donde también dejaremos los peces. El agua restante la desechamos y aprovechamos que la pecera está vacía para limpiar los cristales de posibles algas y restos de cal. La limpieza la realzaremos SOLO con agua del grifo sin ningún tipo de detergente y con un pedazo de bayeta nueva, que reservaremos para esta tarea. También podemos pasar por agua la gravilla y los elementos
decorativos.
Finalizada la limpieza reponemos el agua reservada junto a los peces y rellenamos como de costumbre con el agua previamente
acondicionada.
Cada mes
Limpiaremos el filtro. Para ello lo desconectamos de la corriente, lo retiramos del acuario, lo abrimos y retiramos la esponja de su interior. Cogeremos agua de nuestro acuario en un recipiente y enjuagaremos dicha esponja en esa misma agua. NUNCA limpiaremos la esponja del filtro bajo el agua del grifo, ya que esta contiene cloro y eliminaríamos la flora bacteriana tan vital para el equilibrio de nuestra pecera. La carcasa de plástico del filtro sí que podremos limpiarla a fondo con agua del grifo.
Tampoco deberemos limpiar el filtro en el mismo momento que realizamos el cambio de agua. Así por ejemplo, podemos realizar los
cambios de agua los días 1 y 15 de cada mes, mientras que la limpieza del filtro la podremos realizar el día 25 de cada mes. De este
modo alteraremos lo mínimo posible el equilibrio biológico del agua de nuestra pecera.
Ubicación del acuario
El lugar ideal para ubicar el acuario debe ser un sitio luminoso pero sin que reciba la luz directa del sol para evitar que el agua de la pecera se sobrecaliente.
La estancia debe cumplir con una temperatura lo más estable posible durante el día y la noche. Durante los meses de verano la habitación deberá ser lo más fresca posible.
El pez Betta, al tratarse de un pez muy territorial, es aconsejable mantenerlo solo en un acuario y sobretodo no introducir peces de aletas largas ni colores vistoso, ya que puede atacarlos. Si el acuario es suficientemente grande (a partir de 20 litros) y dispone de filtro y calentador, podremos introducir un grupo de peces de cardumen de pequeño tamaño como (Neón innesi o Neón chino por ejemplo).
Un pequeño filtro nos puede ayudar a mantener los valores de oxígeno y la calidad de agua correctos durante más tiempo, pero en ningún caso será una excusa para sobrepasar la población máxima antes indicada.
Decoración del acuario
Dependiendo del tamaño del acuario podremos decorarlo con gravilla y ornamentos especialmente indicados para su uso en acuarios.
La decoración debe ser mínima y sencilla para no restar espacio a nuestros peces y a su vez que les pueda ofrecer refugio cuando busquen un lugar resguardado donde descansar o esconderse.
El pez Betta, al contar habitualmente con aletas largas, es más propenso a poder herirse con cierto tipo de decoraciones que sean angulosas o tengan relieves puntiagudos. Por este motivo deberemos escoger unas decoraciones aptas para él para minimizar cualquier tipo de daño.
Cuidado diario
Alimentar al pez una vez al día con una cantidad entre 8 y 12 bolitas de alimento específico para Bettas, suficiente para que se lo coma en un minuto. Evitaremos que pasado este tiempo queden restos de alimento o se vayan al fondo del acuario ya que si no, el agua se ensuciará rápidamente. De ser así, en futuras ocasiones disminuiremos la cantidad de alimento. Un día a la semana podemos dejar en ayunas a nuestro pez (por ejemplo los domingos).
Controlar la salud del pez. Este tiene que comer con ganas y de forma activa. También tendremos que tener en cuenta el el pez Betta es un pez muy poco activo, que pasa el mayor tiempo inmóvil o quieto en el fondo, por lo que esto no será ningún signo para preocuparse. Si por el contrario vemos que el pez no come o tiene aletas replegadas o desgarradas, con manchas o sin brillo sobre sus escamas, pueden ser síntomas de alguna enfermedad. De sospechar tal caso contacta con nosotros para que podamos asesorarte específicamente.
Rellenar el agua que se ha evaporado con agua destilada apta para acuarios hasta llegar al nivel habitual. Cuidado que hay algunas
garrafas que se venden perfumadas para planchar. Estas últimas no servirían.
Cada semana
En caso de mantener al pez Betta en un acuario de pequeño tamaño sin filtro, cambiaremos la mitad del agua de la pecera 1 vez a la semana. Para ello, retiraremos el pez y la mitad o una tercera parte del agua de la zona superior de la pecera sin remover demasiado el fondo en un recipiente aparte (un bol o un tupper servirán).
Vaciaremos el resto de la pecera y retira las decoraciones.
Limpiaremos con agua del grifo (sin productos químicos ni jabón) la pecera, la decoración y las piedrecitas con ayuda de un colador fino metálico o de tela. Puedes utilizar un trozo de bayeta suave para limpiar las paredes de la pecera sin rayarla.
Una vez hayamos limpiado la pecera y la decoración, volveremos a introducir en el acuario, el pez y el agua que habíamos reservado en un recipiente.
Rellenamos el resto de la pecera con agua embotellada poco a poco (evitando aguas de mineralización débil), añadiendo 1/2 vaso de agua nueva cada 5 minutos.
Cuando terminemos de rellenar la pecera, NO daremos de comer al pez el mismo día de la limpieza, ya que debido al estrés puede ser que no coma y la comida quede flotando en el agua, descomponiéndose y ensuciándola.
Al día siguiente ya podremos dar de comer al pez Betta como de costumbre.
Recomendaciones importantes
En verano habrá que situar la pecera en el lugar más fresco posible de la casa para que la temperatura se mantenga lo más estable posible, mientras que en invierno situaremos la pecera en el lugar más cálido.
La temperatura ideal para el pez Betta va de los 21ºC a los 28 ºC, por lo que es recomendable ir vigilando la temperatura del interior de nuestra casa para mover la pecera en caso necesario o utilizar algún aparato para refrigerarla (ventiladores o aire acondicionado en caso de ser necesario).
Ante cualquier síntoma extraño como que el pez no coma durante más de 2 días, que le aparezcan manchas blanquecinas en las escamas, que las aletas se le desgarren o deshilachen… contacta con nosotros ya que podría tratarse de alguna enfermedad y cuanto antes la detectemos más posibilidades de que se recupere rápidamente.
Ubicación y número de peces
El lugar ideal para ubicar nuestra pecera debe ser un sitio luminoso pero sin que reciba la luz directa del sol para evitar que el agua de la pecera se sobrecaliente.
La estancia debe cumplir con una temperatura lo más estable posible durante el día y la noche. Durante los meses de verano la habitación deberá ser lo más fresca posible.
El número máximo de peces que pueden vivir en una pecera es de un ejemplar por cada 5 litros de capacidad. Si aumentamos dicho número es muy posible que tengamos problemas de falta de oxígeno y que el agua se contamine demasiado para lo que puedan tolerar los peces.
Un pequeño filtro nos puede ayudar a mantener los valores de oxígeno y la calidad de agua correctos durante más tiempo, pero en ningún caso será una excusa para sobrepasar la población máxima antes indicada.
Cuidado diario
Alimentar a los peces una vez al día con un pequeño pellizco de alimento, suficiente para que se lo coman en uno o dos minutos.
Evitemos que pasado este tiempo queden restos de alimento ya que si no, el agua se ensuciará rápidamente. De ser así, en futuras
ocasiones disminuiremos la cantidad de alimento. Un día a la semana haremos ayunar a nuestros peces (por ejemplo los domingos).
Controlar la salud de los peces. Estos deben comer con ganas y ser activos. Peces con las aletas replegadas o desgarradas, con
manchas o sin brillo sobre sus escamas y poca actividad pueden ser víctimas de alguna enfermedad. De sospechar tal caso contacta con nosotros para que podamos asesorarte específicamente.
Rellenar el agua que se ha evaporado con agua destilada apta para acuarios hasta llegar al nivel habitual. Cuidado que hay algunas
garrafas que se venden perfumadas para planchar. Estas últimas no servirían.
También podemos utilizar agua de ósmosis (nunca agua que provenga de un descalcificador).
Cada semana (o según necesidad)
Ir vigilando la aparición de algas o acumulación de suciedad y proceder a limpiar el acuario cuando sea necesario. Limpiar el vidrio por dentro con un pedazo de bayeta nueva y que solo usaremos para esta tarea ¡No usar ningún producto químico ni de limpieza! Cuando hayamos terminado, la aclararemos SOLO con agua del grifo y la guardaremos para la próxima vez. Igualmente podemos realizar esta tarea con un práctico imán limpia-cristales (consúltanos sobre este producto si estás interesado).
De tener plantas acuáticas vivas, observaremos su crecimiento y procederemos a retirar las hojas muertas o deterioradas y podaremos el exceso de crecimiento de hojas y tallos. Para esta tarea nos valdremos de unas tijeras bien afiladas para no dañar la planta: hay tijeras especiales para estas labores (disponibles en nuestra tienda).
Consúltanos cómo realizar la poda correcta, ya que según la planta, el procedimiento es ligeramente diferente.
Las plantas acuáticas también necesitan ser “alimentadas” periódicamente, por lo general semanalmente.
Abonaremos las plantas con un abono líquido rico en hierro y otros elementos en la frecuencia que nos indique el fabricante del producto o según te hayamos recomendado en la tienda. En acuarios frondósamente plantados será de interés analizar y controlar los niveles de hierro en el agua (consúltanos).
Realizar analíticas de los principales valores del agua del acuario: KH, GH y pH, que mantendremos en sus valores correctos según las necesidades de nuestros peces. Cuando estemos realizando la puesta en marcha del acuario (el llamado “ciclado”), controlar muy de cerca el NO2 (nitritos) y NH3NH4 (amonio y amoniaco), pues la presencia de éstos resulta nociva para los peces. Analizar NO3 (nitratos) y PO4 (fosfatos), púes la presencia en exceso produce crecimiento de algas y deteriora la salud de los peces a largo plazo. Igualmente la presencia de valores elevados de NO3 y PO4 nos indica un mantenimiento descuidado del acuario: sifonados con muy poca frecuencia y cambios de agua poco frecuentes o en poca cantidad. También puedes traernos una muestra de agua de tu acuario para que te la analicemos nosotros.
Cada 3 o 4 semanas (o según necesidad)
Desconectar y limpiar el filtro. Se retira un poco de agua del propio acuario y se limpia la esponja que se encuentra en el interior del filtro (pequeños filtros interiores). No lavar nunca con agua del grifo ya que perjudicaría al nivel bacteriológico contenido en el filtro y sería nefasto para el equilibrio biológico del acuario. La carcasa del filtro sí se puede limpiar con agua del grifo.
A continuación será de gran ayuda añadir algún producto comercial de concentrado de bacterias nitrificantes (consúltanos).
No alimentar los peces hasta el día siguiente.
En caso de filtro de cámaras con más de un material filtrante o exterior, limpiar los materiales filtrantes reutilizables
con agua del acuario como se explica tres puntos más arriba. Cambiar los materiales de filtrado desechables: lana de filtrado (perlón) y carbón activado. Otros materiales de acción absorbente como resinas para eliminar fosfatos y nitratos los cambiaremos según sea necesario o nos indique el fabricante (en caso de duda consúltanos).
Cada mes
Limpieza de la pecera. Retirar entre 1/4 y 1/3 del total de agua del acuario aspirándola con un sifón limpia-fondos, así retiraremos el agua por debajo de la arena y arrastraremos con ella la suciedad depositada. De ser necesario retiraremos las decoraciones (troncos,
piedras, ánforas…) y las limpiaremos con agua del grifo.
Rellenar la pecera con agua del grifo preparada con el acondicionador y que esté a la misma temperatura que el agua del acuario (¡atención sobre todo si son peces tropicales!) para que no haya un gran contraste de temperatura y los peces no se estresen y enfermen. Este proceso se realizará lentamente y no rellenando el acuario bruscamente a chorro. Según analítica del agua y necesidades de nuestros peces (ajustar KH y GH) es posible que tengamos que combinar agua del grifo y destilada o embotellada.
Consúltanos.
Nunca limpiar el filtro a la vez que limpiamos la pecera a fondo ya que variaríamos la concentración de bacterias del agua y esto tendría efectos negativos para el equilibrio del ecosistema. Limpiar filtro y cambiar agua con al menos 1 semana de diferencia.
Cada 3 o 4 meses
Esta limpieza la realizaremos solamente en los casos de acuarios inferiores a 60 litros y que no estén plantados para evitar que se acumule mucha materia orgánica en el fondo del acuario, entre la gravilla. De este modo mantendremos los niveles de nitratos estables y evitaremos que suban peligrosamente.
Para realizar la limpieza a fondo del acuario, retiraremos la mitad del agua superficial sin remover el fondo para tener el agua lo más
limpia posible y guardándola en una garrafa limpia para su posterior uso.
Retiramos la decoración y la limpiamos debajo del grifo. De contener plantas vivas consúltanos este proceso.
Pescar los peces con el salabre (red para peces) y mantenerlos en un recipiente con un poco de la misma agua que habíamos retirado anteriormente.
Vaciar y desechar el resto del agua de la pecera y limpiar la arena a fondo debajo del agua del grifo.
Limpiar el vidrio de la pecera con una bayeta limpia solo para estas tareas y sin ningún producto químico o también podemos usar un imán limpia-cristales.
Volver a poner la arena limpia, el agua que habíamos retirado anteriormente, las decoraciones limpias y los peces.
Rellenar la pecera hasta su nivel correcto con agua del grifo acondicionada, o según necesidades analizar el agua y realizar la combinación pertinente de agua de grifo-destilada-embotellada. Ésta debe estar a la temperatura correcta según las necesidades de nuestros peces. Seguidamente conectar el filtro a la corriente.
No alimentar a los peces hasta dos días después. De ser posible administrar la dosis correspondiente de concentrado de bacterias nitrificantes para reconstituir el equilibrio biológico con mayor seguridad.
No limpiar el filtro en el mismo momento que realizamos la limpieza a fondo de la pecera ya que alteraríamos el equilibrio bacteriológico. Entre un cambio de agua y la limpieza del filtro debería transcurrir un mínimo de 1 semana.
De producirse un ligero enturbiamiento blanquecino del agua tras esta limpieza, no nos precipitaremos a cambiar nuevamente el agua, pues es muy frecuente que nos pase esto debido a un cierto descontrol en el equilibrio biológico general del acuario. Observaremos el comportamiento de los peces, alimentaremos poco y esperaremos unos días (hasta 1 semana) para que todo vuelva a su orden y se aclare el agua por si sola. De no producirse esto en 1 semana o si observamos algún comportamiento extraño de nuestros peces, consúltanos.
Las 10 principales preguntas
¿Dónde sitúo mi acuario?
Debemos ubicar nuestro acuario en un lugar estable asegurándonos que el mueble o el lugar donde lo vamos a colocar soporta el peso sin problemas.
Hay que pensar que un acuario de unos 30 litros lleno de agua, con arena y alguna roca, puede llegar a pesar hasta 45 kg. Por esta razón nos cercioraremos de que el lugar donde queremos colocarlo aguante sobradamente su peso.
Si utilizamos muebles comerciales (por ejemplo de Ikea) que no están diseñados para soportar grandes pesos, deberemos extremar las precauciones ya que pueden deformarse o hundirse pudiendo estropear otro mobiliario o suelos, como el parquet.
El acuario deberá estar alejado de la luz directa del sol, ya que de lo contrario favoreceremos la presencia de algas indeseables y el agua podrá sobrecalentarse siendo perjudicial para nuestros peces y/o plantas.
Tampoco es recomendable situar el acuario cerca de fuentes de calor como radiadores, televisores, aparatos eléctricos que emitan calor así como cerca de los aparatos de aire acondicionado ya que al contener muy poca cantidad de agua, ésta se calienta o se enfría rápidamente.
Evitaremos también ubicar el acuario en zonas de mucho paso o lugares estrechos ya que podríamos golpearlo y éste se podría romper.
¿Cuántas horas de luz son necesarias?
Por regla general, a no ser que tengamos necesidades especiales, como podrían ser algunos tipos de corales o plantas naturales muy exigentes en requerimientos de luz, tendremos la iluminación del acuario encendida durante 8 horas.
Lo habitual es que la encendamos hacia las 15:00 de la tarde y la apaguemos hacia las 23:00. De este modo podemos disfrutar de nuestro acuario por la noche mientras estamos en el salón, mientras cenamos, hasta que nos vamos a dormir.
Si excedemos este tiempo de luz, es muy probable que empiecen a aparecer algas en el acuario.
Si nos ausentamos de casa por varios días o nos vamos de vacaciones, será de gran ayuda un temporizador, que hará que se encienda y se apague la iluminación del acuario de forma automática sin tener que estar pendientes de ello.
¿Cúantos peces puedo tener en mi acuario?
Como regla general tomaremos como referencia un centímetro de pez adulto por cada litro de agua. Es importante saber que los peces cuando los compramos son alevines y van a crecer en nuestro acuario; así como que hay peces que requieren una cantidad mínima de litros por cada animal, como pueden ser discos o escalares.
También hay especies que requieren que el tanque tenga un tamaño mínimo, esto es porque los peces necesitan un espacio para nadar o porque requieren un grupo mínimo de la misma especie. Para reflejar esto pondremos como referencia el pez ángel o escalar, que necesita tanques de 180 litros como mínimo y con más de 40 cm de profundidad. Esto no es porque el pez de adulto mida 180 cm, sino porque se debe mantener en grupos mínimos de cuatro ejemplares y cada uno de ellos necesita entre 30 y 40 litros.
¿Cómo introduzco los peces en mi acuario?
En la tienda te entregamos los peces en una bolsa de plástico transparente cerrada y dentro de una bolsa blanca para que el pez no se estrese demasiado.
Es recomendable no tener los peces más de 2 horas en la bolsa para que no haya falta de oxígeno, el agua se sobrecaliente o se enfríe debido a la temperatura exterior o ésta se ensucie demasiado debido a los excrementos del propio pez.
Para introducir los peces en el acuario seguiremos siempre este procedimiento (ver imágenes más abajo):
- Una vez en casa apagaremos la luz del acuario y dejaremos flotar la bolsa cerrada durante 15 o 20 minutos aproximadamente dentro del acuario.
- Pasado este tiempo abriremos la bolsa y la sujetaremos mediante una pinza de tender la ropa a un lateral del acuario mientras introducimos una pequeña cantidad de agua (1/4 de vaso) de nuestro acuario dentro de la bolsa para que el pez se habitúe a la química de nuestra agua. Repetiremos este paso cada cinco minutos hasta que la cantidad de agua en la bolsa sea el doble de la que traía inicialmente.
- Cuando hayamos terminado el proceso de aclimatación el pez estará listo para entrar en el acuario. Es conveniente utilizar una red o salabre cogiendo el pez de la bolsa y soltándolo en el acuario. El agua de la bolsa la desecharemos ya que puede contener restos de medicamentos, algún parásito, etc.
Dejaremos la luz del acuario apagada el resto del día y no le daremos de comer hasta el día siguiente. De esta manera el pez estará tranquilo y minimizaremos todo tipo de estrés.
¿Cómo alimento a los peces?
Por regla general, a no ser que tengamos necesidades especiales (crías de peces, peces marinos que requieren comida viva varias veces al día…) daremos de comer a los peces 1 vez al día y la cantidad justa para que se lo coman en cuestión de 1 minuto.
El principal problema que tenemos todos lo que empezamos con un acuario es la sobrealimentación de los peces, pensando que si les damos mucha comida estarán mejor y más sanos.
Esto es un error, ya que es más perjudicial para los peces darles demasiada comida que darles poca.
Esto es debido a que si echamos demasiada comida en el acuario y los peces no se la comen toda, los restos quedarán flotando o se irán al fondo disminuyendo la calidad del agua, además de poder llegar a obstruir el filtro.
Veamos un ejemplo de lo que ocurre en el acuario con los restos de comida, plantas y excrementos.

Todo ello hará que la calidad del agua disminuya, que aumenten los nitritos, los nitratos y el amoniaco con consecuencias nefastas para nuestro peces.
Debemos pensar que en la naturaleza los animales comen cuando pueden y las circunstancias les son favorables. Genéticamente, los peces están preparados para aguantar temporadas de hambruna.
También es recomendable dejar 1 día a la semana sin darles de comer, por ejemplo el domingo.
Es recomendable ofrecer una alimentación lo más variada posible a nuestros peces: alimento seco, alimento congelado, alimento liofilizado así como verduras si fuera el caso (por ejemplo a los peces chupadores de algas se les puede poner 1 vez a la semana una rodaja de pepino fresco y a los peces de agua fría puré de guisante hervido y sin piel).
Algunos peces por su fisiología requieren una alimentación específica, como son las tabletas de fondo. Este sería el caso, por ejemplo, de las corydoras, botias, plecos, ancistrus, etc.
Pondremos especial atención cuando nos vamos de vacaciones y dejamos a un amigo o familiar al cargo de nuestro acuario. No sería la primera vez en que cuando volvemos de vacaciones nos llevamos un gran disgusto ya que la persona que se ha quedado al cargo, ha dado cantidades exageradas de comida. Deberemos informar a quien se queda a cuidar nuestro acuario como debe alimentar a los peces y unas nociones básicas de qué hacer en caso de problemas con el filtro, iluminación, calentador… No está de más, dejar el número de teléfono de la tienda de acuariofilia de confianza para poder resolver cualquier duda repentina.
¿Cómo relleno el agua que se evapora del acuario?
Diariamente se irá evaporando una mínima cantidad de agua de nuestro acuario por lo que deberemos ir rellenándolo.
Es aconsejable rellenar el agua evaporada a menudo y no dejar que se evapore mucha agua ya que si no, los parámetros y dureza del agua se verán alterados y los peces sufrirán más estrés al tener que ir adaptándose a los cambios del agua.
El agua que utilizaremos para rellenar el agua evaporada del acuario será agua destilada o agua de ósmosis. Nunca utilizaremos agua del grifo o agua marina (en los casos de acuarios de agua salada) porque estaríamos aumentando la dureza y salinidad del agua ya que al evaporarse agua, ésta es pura, sin minerales. Los minerales son los que se irán quedando y depositando en el propio acuario.
Cuando realicemos el cambio de agua mensual de nuestro acuario, entonces sí podremos usar el agua con la misma concentración y dureza del acuario ya que retiramos una cantidad de agua y debemos reponerla por la misma cantidad y con la misma concentración de minerales.
¿Cada cuanto tiempo limpio el filtro?
Limpiaremos el filtro de nuestro acuario 1 vez al mes aproximadamente. Si detectamos antes que el filtro está muy sucio u obstruido, lo limpiaremos antes.
Para ello, desconectaremos el filtro de la corriente, lo abriremos, retiraremos el material filtrante (esponja, carbón activo, perlón, etc..) y lo lavaremos con el mismo agua del acuario que podremos tener en un cubo o recipiente.
Esto es importante ya que si utilizamos agua del grifo estaremos destruyendo la carga biológica que se ha ido creando en el filtro y de la que los peces del acuario dependen.
Si la carcasa exterior del filtro está muy sucia y tiene restos incrustados, sí que podremos lavarla debajo del grifo.
Nunca utilizaremos productos químicos para las tareas de limpieza del acuario (filtro, urna, decoraciones, arena…) ya que pueden quedar restos y estos serían letales para nuestros peces y los demás habitantes del acuario.
Una vez limpio el filtro, lo volvemos a montar, lo colocamos en el acuario y volvemos a conectarlo a la corriente verificando que funciona correctamente y no se escucha ningún ruido extraño. En tal caso, deberemos volver a desconectarlo y comprobar que hemos montado correctamente las piezas de su interior.
¿Cada cuanto tiempo cambio el agua del acuario?
Cambiaremos 1/3 parte del total del agua del acuario 1 vez al mes pero no a la vez que limpiamos el filtro. Por ejemplo, podemos cambiar el agua a principio de cada mes y limpiar el filtro los días 15 de cada mes.
De este modo no variaremos la flora bacteriana del agua de forma tan drástica y los peces sufrirán menos estrés.
Podremos utilizar una mezcla de agua de ósmosis o agua destilada junto a agua del grifo previamente declorada. Para ello utilizaremos un líquido para eliminar el cloro del agua del grifo dejándolo actuar en un recipiente a parte durante al menos 1 hora. Posteriormente ya podremos añadirla al acuario sin problema.
Si tenemos un acuario de agua salada, deberemos utilizar el agua marina en las siguientes 24 horas de haberla hecho con la sal. No podremos guardarla más tiempo ya que esta se degrada y puede ser perjudicial para los peces.
¿Cómo acondicionar el agua del grifo?
Siempre que utilicemos agua del grifo para los cambios de agua de nuestro acuario, deberemos eliminar el cloro que esta contenga ya que es perjudicial para la supervivencia de los peces.
Para eliminar el cloro será suficiente con añadir una cantidad de líquido anticloro especial para acuarios.
Cada producto y marca requiere una dosis específica por lo que siempre consultaremos las instrucciones del propio producto para saber cuanta cantidad administrar.
La mayoría de estos productos hacen efecto en cuestión de 1 hora. Por este motivo, reservaremos el agua de grifo que queremos utilizar en un recipiente a parte, le añadiremos la cantidad de líquido anticloro y esperaremos el tiempo indicado para que el cloro del agua se disipe.
Pasado este tiempo ya podremos introducir el agua en nuestro acuario. Deberemos tener en cuenta la temperatura del agua para que no haya un cambio brusco de temperatura al añadirla a nuestro acuario.
Si es invierno y el agua del grifo está muy fría, tal vez será conveniente introducir un calentador en el cubo durante el tiempo que el líquido anticloro esté actuando para subir la temperatura.
Sea como sea, también será recomendable añadir el agua al acuario de forma pausada y no de golpe.
¿Es necesario comprobar el estado de salud de los peces?
Rotundamente sí. Cada día cuando demos de comer a los peces, es recomendable comprobar que todos acuden a comer, se mueven de forma vivaz, nadan bien, tienen el cuerpo en perfecto estado y las aletas enteras.
En caso de detectar manchas en las escamas, aletas plegadas, desgarradas o rotas o si vemos que el pez boquea mucho como si le costara respirar, serán síntomas de que algo está pasando. En la mayoría de los casos, se tratará de infecciones bacterianas, punto blanco u hongos. El principal motivo de estas enfermedades es por la baja calidad del agua.
En todos los casos será recomendable realizar una analítica del agua del acuario o llevar una muestra a nuestra tienda especializada para detectar cualquier cambio en la calidad del agua.
Si puedes, haz unas fotos o un vídeo del pez que creas que está enfermo y acude a tu tienda de acuariofilia de confianza para que puedan identificar la clase de enfermedad que es y puedan aconsejarte el procedimiento o tratamiento a seguir.
Siempre es mejor coger cualquier enfermedad en sus inicios que si un pez lleva ya muchos días enfermo. Es por ello que siempre se recomienda observar a nuestro peces diariamente para detectar cualquier síntoma extraño.
Las analíticas
¿Es necesario analizar el agua del acuario?
El análisis del agua del acuario es un tema que muchas personas dejan de lado, por falta de tiempo o porqué no se ven capacitados al pensar que es muy complicado llevar este asunto en el propio hogar.
Al principio es cierto que es necesario aprender unos conceptos básicos y a base de ir haciendo análisis nos familiarizaremos con todos los parámetros del agua de nuestro acuario.
El análisis del agua es fundamental para asegurar la buena salud de los peces, tanto en un acuario nuevo como en uno ya instalado. Así como compramos el alimento para nuestros peces o artículos de limpieza, deberíamos tener también un kit para análisis como parte de los accesorios esenciales de un acuario.
Los elementos que deberemos controlar regularmente en cualquier acuario serían los siguientes:
- pH: indica el grado de acidez o alcalinidad del agua. Muchas veces este parámetro no se tiene en cuenta, pero es uno de los factores de estrés más comunes, pudiendo incluso provocar la pérdida de peces. Cualquier variación, por mínima que sea, puede dañar a los peces si ocurre en forma brusca. Cuando adquirimos un pez nuevo, es recomendable pedir el valor de pH en la tienda y compararlo con el de nuestro acuario, así podremos hacer una adaptación del recién llegado. Si vamos a usar agua del grifo, es conveniente administrar un anticloro para neutralizar cualquier rastro de cloro, cloraminas y metales pesados. De este modo al realizar el análisis, nos ayudará también a no obtener valores erróneos. Es natural que ocurran cambios en el pH de un acuario a lo largo del tiempo, por lo que es recomendable medirlo una vez al mes, en los cambios de agua nueva o cada vez que un pez esté enfermo.
Si notamos que el pH cambia bruscamente en nuestro acuario, deberíamos medir la dureza en carbonatos (KH), pues estas sales presentes en el agua suelen mantener el pH más estable. A veces es necesario aumentar la dureza en carbonatos con agua del grifo previamente tratada o con sales minerales que se venden en tiendas de acuariofilia especializadas.
- Amonio. Es extremadamente tóxico para los peces y puede ocasionarles la muerte. En un acuario recién instalado suele ser más elevado, aunque también puede serlo en acuarios de más tiempo en el caso de que no se cambie el agua con la frecuencia necesaria, que los filtros estén sucios, si hay sobrepoblación de peces o si se está usando algún medicamento que altere el ciclo biológico. En un acuario ya establecido debería medirse el amonio y anotarse los resultados una vez al mes en forma regular. Además se recomienda volver a medir cada vez que aparezca un pez enfermo o muerto, así en caso de que esté elevado podemos corregirlo rápidamente antes de que otros peces enfermen o mueran.
- Nitritos: se elevan durante el ciclo del nitrógeno inicial de un acuario nuevo y pueden estresar o matar a los peces. A veces ocurren mini-ciclos en un acuario ya instalado en que también se producen aumentos, por eso es necesario realizar los análisis una vez al mes. Si los filtros están en buen estado, este valor no debería variar. Cualquier aumento indica que se está generando un problema en el acuario. La manera más rápida de bajar los valores de nitritos es cambiar un 30% del total del agua del acuario.
- Nitratos: aumentan con el tiempo y son eliminados mediante los cambios de agua. No son tan tóxicos como el amonio y los nitritos, pero causan estrés en los peces. Los jóvenes son más sensibles que los adultos a este elemento. También conviene medir los nitratos mensualmente.
Además de todos estos parámetros básicos, también es recomendable medir la dureza del agua y los fosfatos para los acuarios que tienen problemas de algas.
Es conveniente anotar todos los parámetros que obtenemos de los análisis en un bloc o libreta para tener un buen registro y poder asociarlo luego con lo que ocurre en nuestro acuario. Así podemos tener una relación de causa-efecto cuando un parámetro se ha elevado o disminuido con, por ejemplo, la presencia y propagación de algas en el acuario.
¿Cómo se realizan las analíticas?
En el mercado existen distintos fabricantes de kits de análisis así como 2 tipos principales:
- Reactivo de tira. Nos permiten realizar varios análisis de una sola vez. Son muy prácticos pero no son muy precisos. Es más económico que adquirir todos los reactivos en líquido por separado.
- Reactivo en líquido. Analizan un sólo parámetro a la vez, por lo que deberemos adquirir tantos kits como elementos queramos analizar.
Los kits de análisis se emplean por lo general para examinar los nitritos, el amoníaco, la dureza o el pH del agua.
Para realizar un análisis de reactivo en líquido seguiremos siempre las instrucciones que se indican en el envase. Por regla general son:
1. Adquiere el kit de análisis del agua.
2. Utiliza un tubo de ensayo limpio, sin restos de jabón o de agua del grifo ya que podrían afectar al resultado final del análisis. Enjuágalo con agua del acuario.
3. Llena con una muestra de agua del acuario el tubo de ensayo hasta la marca que indique el fabricante del kit. Normalmente son 5 ml.
4. Agrega el reactivo por gotas según las indicaciones del fabricante.
5. Agita y mezcla bien.
6. Espera el tiempo oportuno según se indique en las instrucciones del kit (puede variar desde 1 hasta 5 minutos dependiendo del elemento a analizar).
7. Compara el color del agua en el tubo de ensayo con la tarjeta de referencia que viene en el kit. Aunque no distingamos bien los colores, podremos tener una buena idea de los valores del elemento analizado.
8. Anotamos el resultado en nuestra libreta de análisis junto a la fecha y el estado del acuario. Por ejemplo si han aparecido algas o ha muerto algún pez. De este modo podremos sacar conclusiones de la causa-efecto.
9. Desecha el agua que has utilizado para el análisis y luego enjuaga el tubo de ensayo con agua del grifo. Si es posible enjuaga una última vez el tubo de ensayo con agua destilada y déjalo boca abajo para que se seque.
10. Guarda el tubo de ensayo y el kit de análisis en un lugar oscuro.
11. Toma las medidas necesarias para corregir la química de tu acuario según los resultados del análisis.
Consejos.
- Asegúrate de que tus manos están limpias y que las has enjuagado bien de cualquier rastro de jabón antes de introducirlas en el acuario.
- En tu tienda de confianza también podrán realizarte los análisis del agua del acuario si no dispones de kits o quieres una segunda opinión.
- Intenta usar luz natural cuando compares los colores del tubo de ensayo con la tarjeta de referencia, ya que es más difícil notar la diferencia con luz artificial y los colores pueden alterarse.
Las algas
¿Qué son las algas?
Un alga es un organismo con capacidad de realizar la fotosíntesis oxigénica y obtener el carbono orgánico con la energía de la luz del Sol.
Casi siempre viven en un medio acuático y pueden ser unicelulares o pluricelulares.
Algunos tipos de alga se consideran protistas (que no pueden clasificarse ni como hongos ni como animales ni como plantas) y otros se engloban dentro del grupo de las plantas.
Sabiendo esto, ¿a quien no le han aparecido algas en su acuario alguna vez?
Antes de nada hay que aclarar y tranquilizar a todos los acuariofilos ya que el crecimiento de algas en el acuario es un tema completamente normal y natural. El acuario forma un ecosistema vivo que en algunas ocasiones cuando la calidad del agua disminuye, puede favorecerse el crecimiento de algas.
Existen numerosos tipos de algas que pueden aparecen en cualquier acuario con mayor o menor frecuencia, dependiendo de las condiciones del agua. La presencia de algas tiene lugar tarde o temprano, nadie se libra de ellas y forman parte intrínseca de un acuario.
Todos los acuarios contienen esporas de algas que llegan al introducir nuevos peces o plantas acuáticas. Pero no es hasta que las condiciones del agua del acuario son las propicias para que las algas se desarrollen y multipliquen a gran velocidad deteriorando la gran belleza de nuestro acuario.
¿Qué tipos de algas existen?
Existen multitud de tipos de algas según su forma y color. Las principales algas que podremos encontrar en nuestros acuarios son las siguientes:
- Algas punto verde. Son de las más conocidas y aparecen sobre los cristales, las decoraciones o la arena. Por ejemplo, las Anubias son muy propensas a ser atacadas por este tipo de alga.
- Algas filamentosas. Aparecen con relativa facilidad y se puede decir que son las antagónicas de las algas de punto verde. O nos aparecen unas o nos aparecen las otras.
- Algas unicelulares. Aparecen en suspensión en el agua haciendo que esta adquiera un color verdoso pudiendo no dejar ver el interior del acuario ni los peces pareciendo más el agua verdosa de un estanque que un acuario. Para combatir este tipo de algas podemos utilizar una lámpara germicida que gracias a la luz ultravioleta, destruye el núcleo de la célula del alga.
- Cianobacteria. No son algas propiamente dichas sino más bien bacterias fotosintéticas con estructura de alga. Son de color verde azulado y tienen aspecto de mucosa. En los acuarios marinos, estas algas pueden tener distintas tonalidades.
- Algas pincel. Son de las más difíciles de erradicar. De constitución dura y bien ancladas a su huésped. Tienen un sabor amargo por lo que ni el mejor de los peces come-algas las querrá. Tienen distintas tonalidades que ven del gris claro al negro.
- Algas marrones. Son las menos peligrosas y se pegan generalmente al vidrio inferior del acuario, entre la grava y el cristal, allí donde hay materia orgánica en descomposición.
¿Cómo combatir y erradicar las algas?
Para evitar que las algas se propaguen e invadan los cristales, decoraciones, arena y plantas de nuestro acuario deberemos seguir unos sencillos pasos:
- Limpiar al menos 1 vez por semana los cristales del acuario para que no se acumulen excesivas algas.
- Retirar y limpiar las decoraciones pudiéndolas frotar con una bayeta o estropajo limpios debajo del grifo, si fuera necesario.
- Realizar cambios parciales de agua, sifonando el fondo del acuario, de forma periódica para evitar que se acumulen muchas sustancias orgánicas.
- Introducir en el acuario peces comedores de algas (zorro volador, Otocinclus, Ancistrus o Plecostomus) o invertebrados como caracoles cebra y gambas caridina japonica.
Los principales factores que favorecen el crecimiento de algas son:
- Limitar el exceso de materia orgánica en el acuario (excrementos de peces y comida en descomposición).
- Muchas horas de luz.
Para controlar los 2 últimos factores anteriores bastará con:
- Reducir la cantidad de comida que administramos a diario a nuestros peces para que no quede nada flotando o se hunda en el acuario. En 30 segundo o 1 minuto, los peces deben haberse comido toda el alimento que les hemos administrado.
- Reducir las horas de luz, evitando que incida directamente la luz del sol en el acuario y si disponemos de pantalla de luz (fluorescente o led) encenderla 8 horas como máximo (por ejemplo de 4 o 5 de la tarde a 12 o 1 de la noche).
En el mercado también existen alguicidas que son productos específicos para controlar y eliminar algas en los acuarios. Si bien estos productos son útiles y efectivos, deberemos administrarlos con precaución ya que son biocidas (bio- = relacionado con la vida y/o los seres vivos ; -cida = destructor, exterminador, que mata) y pueden llegar a matar a peces delicados o invertebrados como gambas y caracoles.
Estos productos pueden ayudarnos puntualmente a actuar contra un pico de algas en nuestro acuario, pero siempre será más recomendable y efectivo atacar el foco de la presencia y proliferación de dichas algas con los consejos que hemos mencionado en los puntos anteriores.
Como hemos visto, las algas son un tema complejo que depende de muchas variables y factores.
Si queremos profundizar más sobre las causas físico-químicas de la proliferación de algas en el acuario sería necesario empezar por el análisis del agua de nuestro acuario, en concreto de los valores de nitrato (NO3) y fosfato (PO3-4).
Si deseas saber más sobre las algas en los acuarios, puedes consultar a tu tienda especializada.
Las enfermedades
¿Los peces enferman?
Hablar de enfermedades es hablar de alguna situación que afecta el estado normal de los peces. Hablar de curación de la enfermedad, es referirnos a la posibilidad de restablecer la salud.
De tal modo, lo primero que debemos conocer es cuál es el “estado normal” de los peces, ya que lo “normal” para unos no lo es para otros. Así pues, es más fácil reconocer la enfermedad en un pez que ya tenemos desde hace varios meses porqué podremos detectar cualquier comportamiento anómalo que no hubiese tenido anteriormente.
La coloración, la forma de nadar, la ausencia de apetito, etc. determinan para cada especie en particular su estado de normalidad o anormalidad.
Presumiendo que ya conocemos el comportamiento “normal” de nuestros peces, identificaremos fácilmente cuándo asumen actitudes anormales: retraimiento, aletas plegadas, aislamiento del cardumen, natación irregular, etc. Si esto ocurriera estamos en presencia de una situación anormal y debemos corregirla.
Algunas situaciones de este tipo son producto de incomodidades temporales (subordinación de un macho hacia el macho dominante, por ejemplo), pero si el acuario está equilibrado (biológica y ambientalmente) son superadas en poco tiempo. Un macho derrotado en su lucha territorial buscará un sector del acuario alejado del dominador, excepto que haya muchos machos distribuyéndose el territorio (por este motivo es importante no sobre poblar un acuario). También es importante que, según las especies, los espacios y las hembras sean suficientes para todos los machos, manteniendo un equilibrio.
Estos 2 factores anteriores, sólo puede solucionarlo el propio acuarista.
Si una situación de este tipo perdura, indudablemente el pez afectado enfermará y seguramente morirá pese a nuestros esfuerzos. Este es el caso típico de una enfermedad producida por estrés.
Otro aspecto a tener en cuenta es la calidad del agua del acuario. Es mucho más probable que un pez enferme en un acuario con una baja calidad del agua donde se realizan pocos cambios de agua aumentando los valores de nitratos y fosfatos. Las malas condiciones del agua también son un factor estresante para los peces. Este factor es fácil de controlarlo analizando periódicamente el agua con ayuda de tiras reactivas o test en gotas.
La mayoría de las enfermedades comunes en acuarios ornamentales se pueden diagnosticar visualmente ya sea por el comportamiento de los peces, por el cambio en su aspecto o por una mezcla de ambas a la vez.
¿Qué síntomas presenta un pez enfermo?
Existen comportamientos anormales que son comunes a muchos peces cuando enferman:
- Falta de apetito.
- Natación irregular o aislamiento en los rincones del acuario.
- Frotación contra piedras, objetos o suelo del acuario.
- Boqueo en la superficie y/o respiración agitada.
- Falta de reacción cuando pretendemos atraparlos con una red.
En cuanto a cambios físicos en su aspecto podemos destacar:
- Cambio de color. Un cambio de color prolongado más claro puede deberse a una anemia mientras que un cambio de color más oscuro podría tratarse de tuberculosis, raquitismo o enfermedades intestinales. Habrá que tener en cuenta, por ejemplo, que los peces intensifican su coloración durante los procesos de cortejo, reproducción y cuidado de las crías. Esta sería una coloración “normal”.
- Vientre hundido. Desnutrición, raquitismo y tuberculosis presentan esta forma. Los dos últimos se manifiestan también por un aspecto de “papel de lija” en la piel de los peces enfermos.
- Vientre abultado. Ascitis, Hidropesía o afección/disfunción de la vejiga natatoria pueden presentar este efecto. La Ascitis o Hidropesía son enfermedades graves producidas por ataques de bacterias, que resultan altamente contagiosas y difíciles de curar. La afección de la vejiga natatoria produce la natación invertida haciendo que el pez flote con el vientre hacia arriba y la cabeza abajo, imposibilidad de que el pez pueda hundirse fácilmente, quedando flotando todo el rato en la superficie o nado zigzagueante por el fondo y cuando cesa de nadar, cae al fondo, donde queda inmóvil. Suele producirse como consecuencia de una copiosa alimentación. El remedio más efectivo es darle puré de guisante hervido a diario durante 1 o 2 semanas.
- Machas en las aletas o en las escamas. Estas manchas pueden deberse a enfermedades bacterianas o a parásitos que será necesario tratar cuanto antes o de lo contrario, la enfermedad se puede extender al pez o propagar a otros peces del acuario.
- Aletas replegadas o aletas deshilachadas. Estos síntomas suelen deberse a enfermedades bacterianas debidas normalmente a una baja calidad del agua (falta de cambios periódicos de agua) o de valores de nitratos muy altos.
Existen multitud de enfermedades con variedad de síntomas que no son fáciles de diagnosticar por lo que ante cualquier síntoma anormal, lo recomendable es hacer alguna fotografía o vídeo con el móvil además de llevar una muestra de agua del acuario a nuestra tienda de confianza para que el personal experto pueda analizar el agua y determinar si se trata de una enfermedad, de qué enfermedad se trata y que tratamiento debe administrarse.
Las plantas acuáticas
¿Las plantas enferman?
Hablar de enfermedades es hablar de alguna situación que afecta el estado normal de las plantas. Hablar de curación de la enfermedad, es referirnos a la posibilidad de restablecer la salud.
De tal modo, lo primero que debemos conocer es cuál es el “estado normal” de las plantas, ya que lo “normal” para unos no lo es para otros. Así pues, es más fácil reconocer la enfermedad en una planta que ya tenemos desde hace varios meses porqué podremos detectar cualquier cambio anómalo que no hubiese tenido anteriormente.
Un cambio en la coloración de las hojas o la presencia de manchas o agujeros en las hojas son indicativos de enfermedades o deficiencias nutricionales en una planta.
Presumiendo que ya conocemos el estado sano de nuestras plantas, identificaremos fácilmente cuándo asumen cambios anormales: cambio del color de las hojas, presencia de manchas o agujeros en las hojas, etc. Si esto ocurriera estamos en presencia de una situación anormal y debemos corregirla.
Las principales causas de enfermedad de las plantas son debidas a unas condiciones desfavorables como pueden ser una alta temperatura del agua del acuario, valores incorrectos del agua (pH, nitratos, fosfatos, KH, GH…), falta de nutrientes (nitrógeno, fósforo, hierro…) o una combinación de ellos.
Todos estos factores anteriores, los puede solucionar el propio acuarista.
Si una situación de este tipo perdura, indudablemente la planta afectada enfermará y seguramente morirá pese a nuestros esfuerzos.
¿Qué síntomas presenta una planta enferma?
Existen varios síntomas que afectan a las plantas cuando enferman y que nos pueden ayudar a determinar la causa de la enfermedad y por lo tanto a poder aplicar su correspondiente remedio, como por ejemplo:

Existen síntomas de enfermedades y deficiencias de nutrientes muy parecidos que no son fáciles de diagnosticar por lo que ante cualquier síntoma anormal, lo recomendable es hacer alguna fotografía o vídeo con el móvil además de llevar una muestra de agua del acuario a nuestra tienda de confianza para que el personal experto pueda analizar el agua y determinar si se trata de una enfermedad, de qué enfermedad se trata y que tratamiento debe administrarse.
Los invertebrados marinos
PRÓXIMAMENTE.
